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Ediciones
Amargord es un sueño largamente acariciado; su andadura
comenzó allá por el año 1985, cristalizando ahora
de un modo un tanto sorprendente y entusiasta.
¿Qué ha ocurrido ahora para hacerse posible? Simplemente,
que esta editorial necesitaba un empuje del que antes carecía:
Amargord no nace en una oficina, lo hace en un barrio concreto, Lavapiés,
en un entorno supuestamente difícil, sus calles, y en un horario
diferente, el de la noche. ¿Qué significa esto? ¿Que
estamos marcados por el estigma de la locura o el de la improvisación?
¿Que antes de empezar hemos fracasado? No. Significa que preferimos
estar en la pomada junto a un cierto riesgo vital que al rutinario que
hacer intelectivo. Que queremos literatura viva, con lo difícil
que es eso. Y también que somos cercanos pero que no renunciamos
por ello a la absoluta calidad de nuestros escritores, fotógrafos,
narradores o ensayistas. Nos va en ello la vida que queremos. Y señalar
un hecho de la mayor importancia para mi. Ediciones Amargord se crea por
decisión popular. Sí. Porque existe una cierta rabia, ya
existencial, estética, moral o de pensamiento no recogida, casi
abandonada, marginal, que se nos ha acercado tanto que no sabríamos
distinguir ya de nuestra piel, con una edad determinada, pidiendo sitio,
su sitio, pidiendo salir por entre los escaparates, las estanterías
de las librerías, exigiendo ser escuchada.
Y aquí es donde comienza nuestra labor, la vocación que
recoge esta editorial que nace ahora, distribuir su voz a través
de ese objeto entrañable que es el libro por los territorios de
nuestra lengua. Y lo haremos al modo tradicional, distribuyendo nuestros
libros en las librerías pero también añadiendo algo
que hemos ido aprendiendo con los años, mediante el activismo cultural,
organizando eventos culturales y artísticos desde hace muchos años,
siempre al amparo de nuestra capacidad de riesgo, por lo que esta editorial
ha decidido preparar una acción que llevará de forma original
la poesía por los caminos de España, pueblo a pueblo. Me
estoy refiriendo al “autobús de la poesía”,
proyecto que muy pronto tendremos el gusto de presentarles. Y algo más,
ya para terminar. Quiero manifestarles que esta editorial, más
allá del comercio y los éxitos o no, bascula sobre tres
espacios, uno, la ilusión permanente; nos ilusiona nuestro proyecto,
dos, estamos imbuídos de eso tan en apariencia tonto como es la
alegría, que nos empuja hacia aquello que proponía el libro
de Cervantes cuando, casi al final de la segunda parte de sus aventuras,
al ser preguntado por un vencido Sancho hacia donde dirigían sus
desconsolados pasos, es respondido por un impertérrito Don Quijote
con ese adelante, adelante, inolvidable, y tres, al modo de una familia,
queremos compartir esa ilusión con todos vosotros, y pediros, aquí,
atrevidamente, que colaboréis con nosotros, que nos ayudéis
a no quedarnos en una editorial al uso, que podamos establecer desde cada
una de nuestras vidas una relación duradera y fecunda más
allá de los libros. Nuestro sueño entonces se verá
realizado. |